el blog de bubastis

miércoles, mayo 25, 2005

La Vida Plena del Príncipe Randian

La naturaleza es arbitraria e injusta; de ello nos habría podido hablar el Príncipe Randian, hermoso secundario de La Parada de los Montruos (Freaks). Nació en Georgetown (Guayana Británica) en 1871, hijo de un humilde trabajador de una azucarera, quien se encontró con la desgracia de que su primogénito había nacido sin extremidades.

Lejos de repudiarle, y acaso impulsado por un humanismo y un respeto a la vida muy propio de los hindúes, su progenitor cuidó de él a pesar de la perversa sugerencia de la comadrona de acabar inmediatamente con la vida del Príncipe.

Muy pronto, Randian aprendió a nadar (o por lo menos a mantenerse a flote), de manera que consiguió mitigar la insoportable frustración que le producía su falta de movilidad.

El empresario circense P.T. Barnum, que había oído rumores sobre el fenómeno, marchó a la Guayana al encuentro de él, de manera que regresó a los Estados Unidos con un nuevo artista que engrosó su espectáculo ambulante, entre los que ya figuraban individuos como Anna Swan (más conocida como la Gigante de Nueva Escocia) o Isaac Sprague (también llamado El Hombre Esqueleto).

Randian empezó a portar nombres como El Hombre Tronco o La Oruga Humana, y desarrolló un espectáculo en el que dibujaba y escribía con la boca, encendía cigarrillos y hasta realizaba trabajos de carpintería.

Su vida, a pesar de las limitaciones, resultó plena. El uno de enero de 1901 Radian se casaba con Sarah Hill, una dependienta de Paterson (Nueva Jersey), una muchacha que, por si se lo preguntan, no tenía ninguna particularidad orgánica o fisíca, y que le dio cinco hijos.

En 1932, la Oruga Humana daba el salto a la inmortalidad gracias de Tod Browning, quien le ofreció un papel difícil de olvidar en La Parada de los Monstruos. Curiosamente, en aquella película, hacía el número que le trajo la muerte en 1934.

Como no podía ser de otra manera, Randian murió en un escenario, liando un cigarrillo y encendiéndolo, con la desgracia de que éste cayó sobre el ajustado jersey de lana que le recubría, prendiéndolo.

Sirvan estas líneas como recuerdo.

1 Comments:

At 5:44 a. m., Anonymous Anónimo said...

dios...acabo de ver la pelicula de la parada de los monstruos...me ha dejado impresionada,,, ante todo la poco humanidad de aquellos tiempos,,,y mirando en la red para buscar cosas sobre randian...encontre este blog que me ha aclarado muchas dudas,,,pero lo de su muerte un ha dejado de piedra...pero me alegra que tuviera una vida plena a pesar de su grandiscapacidad.

 

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